† Una de las Misas dominicales del domingo pasado en la Catedral de Tulancingo fue ofrecida por la nación venezolana ante el dolor causado por los terremotos que golpearon diversas comunidades de ese país
Una de las Misas dominicales del domingo pasado en la Catedral de Tulancingo fue ofrecida por la nación venezolana ante el dolor causado por los terremotos que golpearon diversas comunidades de ese país.
El Pbro. Silverio Cruz Morelos presidió la Eucaristía en la que exhortó a la comunidad católica a unirse con acciones de apoyo humanitario para quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia.
Expresó sus oraciones por las víctimas, personas heridas y quienes perdieron sus hogares; mencionó también que los terremotos registrados en Venezuela provocaron daños en infraestructuras, servicios básicos y transporte.
Ante esto, invitó a la feligresía a sumarse a la ayuda con donativos que serán recibidos en Cáritas Mexicana.
Destacó que Cáritas es el organismo religioso que, ante desastres naturales de magnitud, organiza la ayuda para atender las necesidades más urgentes de la población afectada.
En el templo fueron colocadas las banderas de México y Venezuela, como muestra de solidaridad, además de las menciones en la oración comunitaria y universal, en las que se pidió por las familias afectadas y por la seguridad de quienes participan en las labores de rescate.
“Encomendamos a la amorosa protección de Santísima Virgen María Madre de los pueblos, a la nación venezolana para que alcance del Señor el consuelo, la paz y esperanza”, dijo el Pbro. Silverio Cruz.
Este gesto nos recuerda que incluso en medio del dolor por un desastre natural, la esperanza sigue siendo la fuerza capaz de sostener e impulsar la solidaridad entre hermanos.
Con información de Octavio Jaimes
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